“Una nueva vida”: El secuestro de Seyran y la boda de Abidin
Halis busca un topo entre los Korhan, Hattuç confiesa su gran pecado del pasado, Suna pilla a Abidin con Aysen y Akin secuestra a Seyran. Resumen del episodio 65 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el vigesimonoveno episodio de la segunda temporada de “Una nueva vida”, una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 65, Halis y Hattuç dan por hecho que un traidor ayudó desde dentro a quien los amenazó colocando la cabeza de carnero en su cama. La muerte de Ökkes descompone a Orhan, aunque luego se descubre que alguien -su hermana- lo desconectó del soporte vital. Y Hattuç revela por qué Mezide le profesa tanto odio: en su juventud, la enterró en cal viva al saber que pretendía casarse con Halis.
Seyran desvela a Suna la infidelidad de Kaya con Pelin y la menor de las Sanli pilla a Aysen con Abidin. Éste se apresura a anunciar su boda con la criada para evitar que los echen. Ferit sorprende a Seyran, quien insinúa estar embarazada, con la primera tienda de SeyFer, la marca de joyería que impulsarán juntos. Finalmente, Akin secuestra a Ece, a la que usa de gancho para raptar también a Seyran…
Halis y Hattuç, convencidos de que hay un topo en la mansión
Los gritos y los llantos sacuden a los Korhan, que irrumpen en la alcoba de Halis y Hattuç en plena noche de bodas para descubrir que el lecho nupcial se ha convertido en un siniestro cuadro. La matriarca de los Sanli señala inmediatamente que una mano negra, alguien del círculo familiar, ha colaborado con el autor del ultraje, colocando la cabeza de carnero ensangrentada y la nota amenazante adjunta.
Ferit apuesta por una brecha en la seguridad y culpa a Abidin, a quien también reprocha con dureza haber acompañado a Seyran a la vivienda de Pelin sin su permiso. El chófer, muy dolido, se plantea dejar sus responsabilidades.
En este ambiente caldeado, se clausura la mansión y, por la mañana, tras vetar la salida a las mujeres, Hattuç -con Halis debilitado y Orhan inquieto- se pone al mando, entregando a Ferit la misión de proteger a todos. Luego, para horror de Sefika, ordena preparar un caldo usando el cráneo de cordero e impide el paso al entrenador Doruk, lo que desata una agria discusión con Asuman.
Por la noche, Halis arremete contra los suyos mientras encabeza un banquete, cuyo primer plato es la repugnante sopa de cabeza de carnero. El patriarca ya no se fía de nadie, seguro de que uno de los que comparten mesa con él en ese momento, se coló en sus aposentos para dejarle el macabro aviso.
Hattuç y Mezide, el pasado siempre vuelve
En medio del revuelo desencadenado por la nefasta noche de bodas de Halis y Hattuç, llega el rumor del fallecimiento de Ökkes y Orhan se quiebra, culpándose de la tragedia. Sin embargo, la versión que se maneja en la mansión es falsa: al hombre lo mató su propia hermana al retirar las máquinas que le mantenían con vida. De todos modos, Hattuç exige sosiego y asume la responsabilidad de la amenaza que se cierne sobre la casa Korhan.
Así, confiesa por fin la cuenta pendiente que la ata a Mezide: locamente prendada de Halis, una joven Hattuç oyó que los Korhan planeaban unir a su amado con la hermana de Ökkes y, cegada por los celos, decidió eliminar a su rival sumergiendo su cuerpo en cal viva.
Una vez que Hattuç ha explicado a su entorno por qué sus paisanos de Antep están obsesionados con ella, Mezide recibe una cazuela con parte del repugnante caldo cocinado por Sefika y Akin anuncia que, en unas horas, rematará la venganza que su madre aguardó durante años.
La pillada de Suna a Abidin acaba en boda con Aysen
Encerradas en la mansión, las chicas se distraen haciendo conjeturas. Suna recela de Doruk, que justo antes del enlace entre Halis y Hattuç, estuvo dando una clase privada a Asuman, quien desvela que anda encaprichada del tipo. Seyran sospecha de Ifakat, mientras desliza a su hermana que Kaya se ha enredado con Pelin a sus espaldas.
Poco después, Suna descubre que Sehmuz e Ifakat han compartido cama y la pelirroja sueña con traer un bebé al mundo. Y cuando caza a Aysen tonteando con Abidin, amenaza con expulsar de la casa a los dos. No obstante, el chófer neutraliza el chivatazo de la Sanli, proclamando delante de Sefika que su hija ha dicho “sí” a su propuesta de boda.
Y Piril, cansada de Sehmuz, irrumpe en el escondite de Pelin y Kaya, dispuesta a compartir piso con la pareja de amantes. Él, que no la traga, huye a la mansión, donde Suna trata de recuperarlo sin éxito. Cuando Halis y Hattuç dan luz verde a su enlace con Aysen, Abidin admite ante Ferit que acaba de cometer el mayor error de su vida.
Un entierro a cara de perro
Seyran consigue persuadir a Ferit para que asistan al sepelio de Ökkes con la intención de tantear a Akin y descubrir quién se oculta tras la ruin amenaza dirigida a Halis y Hattuç. Durante la ceremonia fúnebre, Seyran oculta a Kazim y Esme el horror de la noche de bodas de su tía, mientras Akin susurra a Ferit con frialdad: “De ahora en adelante no se sacrificarán corderos, sino a todo aquel que se interponga”.
Tras el entierro, el hijo de Mezide, en un aparte con Seyran y Ferit, insiste que Orhan mató a su tío y, en un misterioso juego de palabras, aclara que él no tomará represalias contra los Korhan, aunque “hay quienes sí lo harán”. En esas, Ferit advierte a Kazim que extreme la prudencia, informándole que algunos de sus hombres vigilan de cerca la residencia de los Sanli.
Más tarde, Zerrin y Sehmuz -armado y con cara de pocos amigos- aparecen de improviso en casa de Kazim y Esme, que alojan allí a algunos de los afligidos de Ökkes que se han desplazado desde Antep. Entonces, la madre de Seyran, escamada, aprovecha para avisar a la de Pelin: se arrepentirá si pretende convertirse en una segunda esposa para su marido.
Akin usa a Ece como cebo para llevarse a Seyran
Con objeto de sorprender a su mujer, a Ferit no se le ocurre otra cosa que vestirse de payaso en el centro comercial ligado a Nevra (disfraz y lugar de mal agüero para Seyran). A pesar de todo y gracias a la complicidad de Ece, el joven logra impactar a su amada: queda inaugurada la primera sucursal de SeyFer, la línea de joyas que levantarán juntos.
Emocionada e ilusionada, Seyran, que ha vuelto a sufrir otro agudo dolor en el vientre, deja entrever a su esposo que espera un hijo suyo. A todo esto, ninguno de los dos imagina que, al abandonar la galería, Ece ha sido raptada por unos desconocidos.
Terminada la cena en la que Halis ha soltado su intransigente sermón, Ece, que viaja en un furgón negro custodiada por Akin y encañonada por uno de sus secuaces tras aguantar una soberana paliza, contacta con Seyran, rogándole que se asome a la entrada. Un descuido de Ferit que los matones del hijo de Mezide utilizan para secuestrar también a Seyran…