“Una nueva vida”: El sacrificio de Seyran y el adiós de Pelin
Seyran, ayudada por Suna, lucha contrarreloj para apartar a Ferit mientras Ökkes aumenta la presión con Orhan y Pelin se agarra a Serter. Resumen del episodio 60 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenó este domingo por la noche el vigesimocuarto episodio de la segunda temporada de “Una nueva vida”, una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 60, Ferit no se traga la historia de que Seyran sale con Akin y da definitivamente la espalda a Pelin, que decide unir su destino al de Serter. Y Abidin descubre que Nevra ha engañado a su amigo. Ökkes, enterado del lío en el que Seyran ha metido a su sobrino, ordena la enésima paliza a Orhan y advierte a la muchacha: o se divorcia de Ferit y se compromete con Akin, o el hijo de Halis morirá.
Por su parte, Halis, hundido, recibe el desprecio de Nükhet y Hattuç mientras unos desconocidos tirotean su empresa. Con la ayuda de Suna, que sigue obsesionada con su cuñado, Seyran logra que Akin se preste a otro paripé para que Ferit abra por fin los ojos, obligando a su todavía marido a contemplar cómo tontea con su falso “nuevo amor”, a quien agarra de la mano, rechazando la de Ferit…
Suna ayuda a Seyran a deshacerse de Ferit
Cuando Seyran le confiesa su supuesta relación con Akin, Ferit detecta la mentira, asegurando que le nota en los ojos que sigue locamente enamorada de él. Entonces, la joven recurre a Suna y le cuenta que el engaño forma parte del trato al que ha llegado con Ökkes para sacar a Orhan de prisión. Aprovechando el asedio de los paparazzi, Seyran proclama que ella y Ferit son libres de salir con quien deseen, pues están a punto de divorciarse definitivamente. Todo, con el objetivo de alejar a Ferit.
Así las cosas, Suna decide ayudar a su hermana y se presenta por vez primera en el nuevo hogar de los Sanli, encontrándose con una atmósfera familiar que nunca creyó posible. De este modo, opta por quedarse a dormir, provocando el enfado de Kaya. Tras oír las declaraciones de Seyran a la prensa, Ferit demanda una cita y Suna inventa una estratagema para que su hermana no sea descubierta. Pese a que le grita que ya no lo ama, el nieto de Halis continúa sin creerse una palabra.
Pelin se marcha con Serter
Kaya avisa a su primo de que Pelin acaba de aparecer en el taller y Ferit se persona de inmediato. Ella, que se ha escapado del hospital, saca fuerzas para suplicarle perdón e insiste en que siempre pensó que el malogrado bebé era suyo. Sin embargo, su exnovio, harto del asunto, le restriega los trapos sucios del pasado y le exige que se olvide de él de una vez por todas.
Después, Kaya lleva a la muchacha hasta la residencia de Sehmuz, donde Zerrin le da a elegir: o se marcha al extranjero con su padre, al que apenas conoce, o acepta la propuesta de Serter, dispuesto a revivir su historia de amor. De este modo, Pelin elige convivir con el padre del hijo que perdió, que le impone sus reglas nada más subirse al coche.
Ökkes redobla su amenaza a Seyran
En la cárcel, Orhan se rebela contra Ifakat, cansado de esperar una liberación que todos prometen pero nunca llega. Mientras tanto, Ökkes, consciente de que Seyran ha usado a Akin, quien rehúsa compartir mesa con los Sanli, la confronta: en unas horas, Orhan pagará el precio de su error. Y, sin pestañear, cambia las reglas del juego: si no se separa de Ferit y se casa con su sobrino, matará a su suegro.
Esa misma noche, cumple su primera amenaza y, cuando Seyran regresa de su cita con Ferit, la aborda, dejando claro que conoce cada uno de sus pasos. Acto seguido, la pantalla del teléfono de la muchacha muestra a Orhan medio muerto en el baño del penal. En paralelo, Abidin revela a Ferit que Akin es sobrino de “Ökkes, el hombre de Antep” que alquiló a Kazim la cabaña donde éste encerró a Seyran. Así, el nieto de Halis ordena al chófer que desentierre el pasado del sujeto.
Halis sufre el desprecio de Nükhet y Hattuç
En la mansión, Halis sugiere a Nükhet internarse en una clínica de Estados Unidos para mitigar su enfermedad mental. Su hija, sospechando que el patriarca pretende borrarla de su vida, estalla y rechaza la propuesta, dejando al magnate profundamente herido en su orgullo.
Abatido, Halis prueba más tarde con Hattuç, a quien le ruega algún gesto que le devuelva el sentido a su existencia, pero ella lo rehúye sin titubeos. Aun así, él acaricia la idea de unirse en matrimonio con su amor de juventud. A todo esto, ignora que en ese mismo instante, un grupo de motoristas siembra el caos, descargando sus armas sobre los cristales de una de sus joyerías.
Seyran inventa una nueva farsa junto a Akin
Horrorizada después de ver la foto de Orhan, Seyran relata a Suna lo sucedido y le implora que mueva cielo y tierra para que Ferit se dé por enterado de que lo único que quiere de él es tenerlo lo más lejos posible. Pero convencerlo parece un desafío imposible.
Desesperada, Seyran vuelve a reclamar la ayuda de Akin, que accede a participar en otro montaje, confiando que Ferit se avenga por fin a razones y Orhan se libre del castigo de Ökess. Al día siguiente, Suna conduce a su cuñado hasta un restaurante, anunciándole que allí se le caerá la venda de los ojos.
Efectivamente, el golpe de realidad es insoportable para Ferit, que observa con rabia a unos acaramelados Seyran y Akin compartiendo una presunta comida romántica. Y estalla el caos, con los fotógrafos inmortalizando a Ferit a punto de tumbar a Akin y a Seyran tomando la mano de su “flamante conquista”, dejando al otro devastado…