Avance “Una nueva vida” capítulo 63: La muerte acecha la boda de Halis y Hattuç

 

La ilusión de Seyran y Ferit, el compromiso de Halis y Hattuç, la fuga de Pelin con Kaya, la trampa de Doruk a Asuman y la reaparición de Akin centran el nuevo episodio de “Una nueva vida” que Antena 3 emite el domingo 23 de noviembre a las 22:00 horas.

Este domingo 23 de noviembre Antena 3 estrena en prime time, a partir de las 22:00 horas, un nuevo capítulo de “Una nueva vida”, superproducción turca protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.

Hace siete días, La 1 brilló con la cinta de Amenábar “Mientras dure la guerra” (16,2%) y Telecinco volvió a flojear con los realities “El debate de las tentaciones” (9%) y “GH” (10,7%). En Antena 3, “Una nueva vida” (12,3% de cuota de pantalla y 1.050.000 espectadores) se aprovechó de ello para anotar máximo de temporada y su segundo mejor share histórico.

En el capítulo 62, después de que Kaya aguara el recibimiento a Orhan con un intento de agresión a Suna y la presencia de Kazim en la mansión desatara una trifulca monumental, Seyran confesó a Ferit el chantaje de Ökkes: casarse con Akin a cambio de evitar la ejecución de Orhan. Más tarde, Sehmuz y el conde Ziya capturaron a Ökkes, a quien Orhan propinó una brutal paliza.

En sus aposentos, Halis pidió matrimonio a Hattuç y ella aceptó. Y Pelin hizo creer a Serter que Ferit se propasó con ella tras emborracharla a propósito. Luego, Seyran respiró tranquila al enterarse de que Akin se había salvado de la quema y Ferit le desveló que Kazim era conocedor del calvario al que Ökkes la tenía sometida. Finalmente, la pareja terminó dando rienda suelta a su amor…

Lo que pasará en el capítulo 63 de “Una nueva vida” el domingo 23 de noviembre en Antena 3

Después de celebrar en la intimidad la caída de Ökkes, Ferit rebosa alegría, proclamando que Seyran y él vuelven a estar juntos. Y ella, que le advierte con una sonrisa que aún no lo ha perdonado, parece decidida a instalarse de nuevo en la mansión. Por su parte, Halis anuncia que se casa con Hattuç, dejando estupefactos a los Korhan.

Solo Ferit y Seyran, a la que el patriarca perdona sus errores tras salvar a Orhan, se muestran contentos con la noticia. Al resto, especialmente a Ifakat, le cae como un jarro de agua fría. En el hogar de los Sanli, al enterarse de lo ocurrido con Ökkes, Kazim avisa a Esme de que se han quedado solos frente a Halis.

Mientras Halis y Hattuç rememoran su pasado en Antep acompañados de Seyran y Ferit, los Korhan discuten sobre la inesperada boda. Ifakat cree que ha llegado la hora de incapacitar al patriarca, alegando demencia senil. Nükhet no piensa tolerar que una Sanli se lleve la mitad de la fortuna que debería heredar su hijo. Y Latif sale en defensa de su señor.

Por su parte, Suna, furiosa al observar el acercamiento entre Ferit y Seyran, corre a la consulta de Fikriye, a quien acusa de destrozar su vida con sus falsas predicciones. La bruja le recuerda que es ella, y no los demás, quien debe sufrir para que su destino se cumpla, animándola a empezar “la guerra”.

Azuzada por la vidente, Suna se lanza a impedir el matrimonio entre Halis y Hattuç, presentándose delante de su padre, al que le suelta que su tía se casará con el jefe de los Korhan y que Seyran ha vuelto con Ferit, provocando que se desmaye. De todos modos, la reacción de Kazim es más cómica que iracunda, aunque luego Hattuç se enfrenta a él y lo pone en su sitio.

De su lado, Nükhet pilla a Sehmuz “dando ánimos” a Ifakat, a la cual previene. “Mantente alejada de mi marido”, le espeta, augurando su fin en la mansión. Desesperada, la nuera de Halis recurre a su “amiga” Fikriye, a quien no se le ocurre otra cosa que aconsejarle matar a Hattuç.

Entretanto, Asuman se atreve por fin a citarse con Doruk en el apartamento del entrenador, para evitar miradas indiscretas. Lo que la viuda de Fuat ignora es que su ligue ha colocado una cámara frente a la cama en la que harán el amor.

Y Pelin aprovecha una ducha de Serter para rogar ayuda a Kaya, desvelando que se encuentra retenida a la fuerza. Por otra parte, Kazim, tal y como se comprometió, comunica a Zerrin que sus hombres han localizado a su hija.

Al regresar a la mansión, Halis deja claro a los miembros rebeldes de su clan que bajo ningún concepto dará marcha atrás. De hecho, les notifica que al día siguiente pedirá a Kazim la mano de Hattuç, lamentando que únicamente se preocupen por el dinero, subestimando su felicidad. De esta manera, determina que Nükhet reciba su parte de la herencia y parta inmediatamente a EEUU para ingresar en el psiquiátrico.

A Ifakat le promete que, si se congracia con Hattuç, recuperará la confianza que siempre depositó en ella, invitándola a marcharse si se ve incapaz de soportar la situación. Entonces, la pelirroja se plantea envenenar con matarratas a la prometida de su suegro.

Mientras tanto, Ferit y Seyran siguen disfrutando de su renacido idilio. Ella, aturdida por el exceso de energía de su amado, insiste en que quedan muchas cosas por solucionar, y él empieza por garantizar que dejará de inmiscuirse en asuntos como sus estudios en la universidad.

Pelin escapa del apartamento de Serter gracias a Kaya, que la esconde en un pequeño piso. Allí, él le expone las últimas novedades: la reconciliación de Ferit y Seyran y la boda de marras. Hasta que ambos optan por abandonarse al deseo. Cuando Zerrin y Piril aparecen en casa de Serter, éste clama que Pelin acaba de huir, jurando que dará con ella.

Antes de viajar a América, Nükhet se alía con Orhan, encargándole que cuide de Kaya, administre su parte de la fortuna y vigile a Sehmuz e Ifakat. A su vuelta, espera ver a Halis completamente arruinado y en la más absoluta soledad. En paralelo, Suna e Ifakat acuerdan hacer naufragar el matrimonio del patriarca con Hattuç.

A todo esto, Akin y su madre visitan a Ökkes en el hospital, que ni siente ni padece y a quien su hermana desea la muerte por inútil, murmurando que su hijo se ocupará de vengarla.

Y tras cumplir con la tradición de llevar a la novia a los baños, llega la hora de celebrar el compromiso de Halis y Hattuç. En un aparte, Ferit señala a Suna que continúa muy enfadado con ella por engañarlo, haciéndole creer que Seyran bebía los vientos por Akin, recomendándole asimismo que, cuanto antes, tome una decisión firme respecto a Kaya.

A continuación, como padrino de su abuelo, Ferit pide a Kazim la mano de Hattuç, quien sorprende con una exigencia de última hora: ser la dueña de la mansión Korhan. Después de un tenso silencio, Halis cede, soliviantando aún más si cabe a los contrarios a su boda… Y así es como la pareja, enamorada desde siempre, sella su compromiso, dispuesta a comenzar una nueva vida.