El plan más siniestro de Frikiye: una falsa profecía para empujar a Suna al límite

Frikiye no buscaba una despedida. Cuando citó a Suna en aquel restaurante con la excusa de hablar “por última vez”, su intención era mucho más retorcida: sembrar el miedo, manipular el destino y empujarla hacia una decisión irreversible.

Con la mirada fija, la voz medida y la máscara de vidente bien colocada, Frikiye desplegó una profecía diseñada a la perfección. Habló de muerte, de destino inevitable y de una elección imposible. Una advertencia envuelta en superstición, calculada para atraparla.

Desde el primer minuto, Suna percibió que algo no encajaba. Aun así, Frikiye no retrocedió. Al contrario, fue subiendo el tono hasta lanzar la frase que lo cambió todo:
“Es un pecado lo que voy a decirte. Si no le quitas la vida a quien te la causará, te quitarán la vida a ti”.

El impacto fue inmediato. Suna, desbordada por el miedo y la rabia, creyó entender que hablaba de Seyran. Y entonces mostró su lado más feroz. “Mírame bien. Si estás hablando de mi hermana, te cortaré la garganta y las manos aquí mismo”, espetó, sin bajar la voz.

Pero Frikiye esquivó la amenaza con frialdad. Seyran, dijo, no era más que otra víctima del destino. Otra pieza atrapada en un juego mayor.

Fue entonces cuando soltó la verdad. El nombre que lo explica todo: Halis Korhan.

Sin dar más explicaciones, Frikiye se levantó y se marchó, dejándola sola, paralizada, con la cabeza llena de dudas y el corazón latiendo con violencia. Una semilla había sido plantada.

Ahora la pregunta es inevitable:
¿Hasta dónde está dispuesta a llegar Frikiye para cumplir su objetivo?
¿Y qué hará Suna con una profecía que podría destruirlo todo?

El destino acaba de entrar en juego… y nadie saldrá ileso.