Frikiye revela la verdad que puede destruir a Ifakat: la muerte de la primera esposa de Halis fue un crimen

 

 

Ifakat llegó a casa de su amiga completamente rota. Sin dignidad, sin control, desbordada por la vergüenza. Entre sollozos, se lamentó de todo lo ocurrido y repitió una y otra vez que quizá se merecía aquel castigo. Pero Frikiye no tuvo piedad. Le recordó, sin suavizar una sola palabra, que la habían sorprendido con el marido de su cuñada y que, además, seguía arrastrando la sombra de Orhan. No podía esperar un final distinto.

Fue entonces cuando Ifakat dejó escapar la verdad que llevaba semanas ahogándola por dentro: el día que Halis anunció su boda con Hattuç, debió marcharse para siempre de aquella casa. Pero Frikiye no se detuvo ahí. Con una frialdad inquietante, le insinuó que lo que tendría que haber hecho era algo mucho más radical. Que debía haber sido “tan valiente como la primera vez”.

La vidente cruzó una línea imperdonable. Aseguró que, por la edad de Hattuç, habría sido fácil hacer pasar su muerte por algo natural. Aquellas palabras hicieron estallar a Ifakat, que la llamó loca y gritó que no era tan sencillo quitarle la vida a alguien.

Pero Frikiye no se intimidó. Le recordó el pasado, los rumores que siempre rodearon a Fazilet, la primera esposa de Halis: que no soportó la muerte de su hijo… y murió. Un recuerdo venenoso, lanzado con precisión.

Con la voz temblorosa, pero llena de rencor, Ifakat dejó clara una cosa: si alguna vez volvía a mancharse las manos de sangre, no sería por Hattuç. Sería por Gülgün, a quien culpa de haberla humillado y expuesto ante todos.

Porque hay heridas que no se cierran… y venganzas que solo esperan el momento adecuado.