Resumen “Una nueva vida”: Pelin al borde de la muerte y la cita a ciegas de Seyran y Akin, mejores momentos del capítulo 57
Pelin y su hijo se debaten entre la vida y la muerte mientras el guapo Akin tiene una cita con Seyran. Resumen del episodio 57 de “Una nueva vida”, la serie turca de Antena 3 para las noches dominicales.
La cadena principal de Atresmedia estrenaba este domingo por la noche el vigesimoprimer episodio de la segunda temporada de “Una nueva vida”, una de las superproducciones turcas del momento, protagonizada por Mert Ramazan Demir y Afra Saraçoğlu.
En el capítulo 57, Ferit salva a Pelin de las garras de Serter, aunque ambos le exigen una prueba de paternidad. Kazim avisa a Seyran de que solo retirará la denuncia contra Orhan si ella acepta conocer a Akin, sobrino de Ökkes. Nevra, furiosa porque Ferit la ignora, jura venganza. Y en prisión, Orhan es acusado en falso de una disputa a navajazos.
Cuando Halis se entera de que el niño que él cree su bisnieto podría ser de Serter, ordena un test de ADN y Pelin, visiblemente demacrada, rompe aguas. Seyran se cita con Akin, que resulta ser el atractivo joven con quien chocó en el hospital. Mientras, el estado de Pelin es crítico y los médicos advierten: habrá que elegir entre la madre o el bebé…
Ferit libera a Pelin del secuestro de Serter
Tras el rapto de Pelin por parte de su antiguo amante, Ferit consigue interceptar el vehículo donde Serter mantiene secuestrada a su exnovia. Sin mediar palabra, lo golpea con furia y el joven lanza la bomba: el niño que espera Pelin podría ser suyo. Entonces, ambos la presionan para que un análisis determine quién es el padre, pero ella se niega en redondo.
Por su parte, Seyran y Piril, que acompañaban al nieto de Halis en el coche, se hartan del lamentable espectáculo protagonizado por los dos chicos. Censurando la violencia dialéctica que están ejerciendo sobre una mujer embarazada, suben a Pelin a un taxi y se alejan de la masculinidad tóxica de Ferit y Serter.
Como siempre, Ferit, inasequible al desaliento, vuelve a acosar a Pelin en cuanto se entera de que se ha refugiado en una cafetería. Él dice que necesita respuestas, pero la conversación con la madre de su supuesto hijo se convierte en un callejón sin salida que le deja más dudas.
Esa noche, empujada por Piril, Pelin decide confrontar a Serter en un parque. Enseguida, Ferit recibe el soplo de uno de los hombres de Abidin y no tarda en aparecer por el lugar. Interrumpiendo la charla de la muchacha y su expareja, la emprende de nuevo a puñetazos contra Serter, quien, herido en su orgullo, opta por recurrir a Sehmuz.
Orhan, víctima de una sangrienta trampa en prisión
Por fin, Seyran tiene buenas noticias para Ferit: Kazim, recién salido del hospital, ha anulado la acusación contra Orhan. Su exmarido, al borde del llanto, le da las gracias con un efusivo abrazo. Entretanto, Orhan, descompuesto, es introducido en el furgón que lo conducirá hasta la cárcel, pues Kazim no ha cumplido y la denuncia sigue su curso, en contra de lo que Seyran ha comunicado a Ferit, quien se subleva impotente.
De este modo, se arrastra de nuevo ante un Halis inflexible, que espeta a su nieto que olvide a su padre y se ponga a trabajar y, por enésima vez, rechaza echar una mano a Orhan. Menos aún cuando empieza a sospechar que su hijo podría haber saqueado el imperio familiar.
Nada más entrar en la cárcel, los guardias mandan a Orhan a aislamiento, después de que un convicto monte un paripé para incriminarlo como instigador de una riña a puñaladas. En una breve visita de Ferit y Gülgün, Orhan, destrozado, explica que le han tendido una trampa, seguro de que alguien dispuesto a hundirlo mueve los hilos desde fuera.
Abidin apunta a Kazim, recordando que vio llegar una horda de matones cuando éste permanecía ingresado en el hospital. Incapaz de localizar a Seyran para aclarar este extremo, Gülgün llama a Ece, que le revela la dirección del local donde su amiga se ha citado con el sobrino de Ökkes.
Abidin pilla a Ferit consolando a Suna
A todo esto, Suna se halla sumida en el caos más absoluto, maldiciendo la hora en la que se casó con Kaya, lamentando el distanciamiento de su familia y atrapada por los rebuscados vaticinios de Fikriye. La muchacha comienza a darse cuenta de que la bruja solo se dedica a jugar con los sueños ajenos, aunque le cuesta quitarse de la cabeza que su destino pertenece a Ferit.
Al observarla a solas en el jardín, Ferit intenta aliviar su sufrimiento, asegurándole que ni Kaya ni Abidin pueden ofrecerle el cariño que merece. Mientras, su cuñada le reprocha que eligiese a Seyran en Antep, donde todo comenzó a torcerse. Lo que ni él ni Suna saben es que el chófer presencia todo desde un rincón.
Otro momento a destacar de este episodio lo protagonizan Ferit y Seyran de camino al nuevo hogar de los Sanli. Él culpa al embarazo de Pelin del fracaso de su matrimonio y ella le corrige: si están divorciados, es por sus continuos engaños. De todos modos, Ferit declara su amor a Seyran y conserva la esperanza de terminar sus días juntos.
También cabe mencionar la escena en la que Nevra, a punto de explotar de rabia al sentirse utilizada por Ferit tras haberle entregado el dinero que salvó a Orhan de los sicarios, trama en silencio su propia venganza contra los Korhan. Para ello, escarba entre sus secretos, con el objetivo de descubrir una fisura por la que arrojarlos.
Seyran y Akin descubren que ya se conocían
Obligada por Kazim y presionada por Esme y Hattuç, Seyran se instala en la recién estrenada casa de los Sanli, que también han preparado un cuarto para Ece. En paralelo, su padre diseña una estrategia para emparejarla con un sobrino de Ökkes que, al igual que ella, acaba de divorciarse.
Más tarde, Kazim habla a Seyran sin paños calientes: si quiere que retire la demanda a Orhan, deberá acceder a verse con el enigmático pariente de su “lugarteniente”. Ella, después de oír que su padre y Ökkes se plantean que el progenitor de Ferit salga de prisión con los pies por delante, acepta la cita a ciegas.
De su lado, Ferit no se traga que Kazim haya retirado la denuncia contra su padre así, por las buenas, intuyendo que Seyran ha debido pagar un precio. Pero su exesposa niega chantaje alguno, escondiendo que la han obligado a comer con un desconocido.
A causa de los nervios, Seyran confunde al pretendiente con el conductor. No obstante, cuando aparece Akin -el mismo que le derramó los cafés por accidente en el hospital- la idea de Kazim ya no le parece tan horrible: el joven es guapo, educado y hay química en el ambiente.
Casi sin terminar los saludos, llega Ferit buscando pistas sobre los líos de Orhan en la cárcel y Seyran, sin pensarlo dos veces, presenta a Akin como un amigo de la universidad. En ese momento, Suna y Latif anuncian al unísono vía móvil que Pelin ha roto aguas.
Pelin rompe aguas antes de tiempo
Al enterarse por Serter de que la paternidad del hijo de Pelin está en el aire, Sehmuz descarga su furia sobre Zerrin y la encierra en una habitación incomunicada. Por su parte, el chico promete casarse con su expareja si la criatura lleva su sangre. Pese a ello, Sehmuz prefiere echarle el muerto a Halis.
En la mansión, Pelin se atrinchera en su alcoba cuando Piril le comenta que Sehmuz ha acudido a Halis para exponerle la posibilidad de que el presunto heredero de Ferit, a la sazón su supuesto bisnieto, no sea quien todos creen.
Nükhet consigue que la embarazada, pálida como la cera, encare la inapelable orden del patriarca, que exige una prueba irrefutable de la paternidad de la criatura y lanza una amenaza brutal: si Pelin o Serter le están engañando, rodarán cabezas.

En ese instante, la muchacha da un grito desgarrador que paraliza a los presentes: se ha puesto de parto. Demasiado pronto, se escucha decir a alguien. En urgencias, la verdad cae como un jarro de agua fría sobre Ferit. El diagnóstico es cruel y la situación, límite: habrá que elegir entre una vida o la otra…